Gea

Inspirada en la rica geografía y biodiversidad de nuestro territorio, esta obra de danza inmersiva invita a un viaje sensorial que evoca los paisajes desde la cordillera hasta el mar, guiado por las diversas especies que cohabitan esta tierra, algunos mamíferos, reptiles, anfibios y humanos.

A través de la danza, la música, distintos objetos y la herramienta del video mapping, GEA busca despertar los sentidos y la curiosidad de las infancias entre 4 y 7 años y sus cuidadores, invitándolos a interactuar con los elementos dispuestos en escena, escuchando, observando y tocando.

El movimiento está basado en especies con las que compartimos nuestro entorno, como peces, anfibios, reptiles y mamíferos. La música en vivo fusiona sonidos del paisaje chileno con música electroacústica, mientras que los objetos y proyecciones están inspirados en la biodiversidad y la geografía de nuestro paisaje.

Esta propuesta es la continuación de la investigación de danza multisensorial iniciada con la obra ATLAS, para bebés de entre 6 meses y 3 años. «ATLAS podría representar nuestro primer ambiente como especie humana, inspirado en las aguas oceánicas y amnióticas, mientras que GEA explora nuestro segundo ambiente, el terrestre», señala Loreto Caviedes, directora de ambos proyectos.

Frente a la crisis medioambiental, la obra busca conectar con el sentido de pertenencia hacia el entorno, así como con empatía hacia las otras especies del planeta. «Tenemos mucho en común con las especies que nos rodean, comenzando por los patrones de movimiento del desarrollo motor que nos llevan a caminar. En dicha etapa podemos ver a los bebés realizando coordinaciones homólogas propia de las ranas hasta movimientos contralaterales, como el gateo, de los mamíferos», agrega Caviedes.

GEA ofrece un viaje a escuchar, luego a observar, después a tocar y por último, al final de la obra, las intérpretes invitan al público a moverse por la escena si lo desean.

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