
Desierto Basura: la imagen-materia se sitúa entre registro y construcción. No documenta un fenómeno; lo reconfigura desde su propia materialidad. La imagen deja de operar como representación para constituirse como superficie, objeto y cuerpo.
El recorrido se articula como una transformación que transita del registro al sistema, del objeto al espacio y, finalmente, a su degradación. La fotografía se expande y el soporte deja de ser neutro para integrarse en la misma lógica del residuo.
A través de la arruga, la erosión y la disección, la superficie pierde continuidad, la legibilidad se desestabiliza y la imagen deja de sostenerse como unidad. La fotografía es llevada al límite de su condición como forma de registro, activando una tensión entre belleza y devastación.
Desierto Basura: la imagen-materia construye desde la materialidad de la imagen una forma de pensar el territorio.


