Enredados con plantas mágicas

Escribe Consuelo Pedraza: Artista visual e investigadora cultural. Licenciada en Artes y Licenciada en Estética (PUC).

El contexto de esta investigación es la exposición “Enredados en plantas mágicas” en la Galería EMIAN del Teatro Educativo de las Artes, en Panguipulli.

La exposición es, en sí misma, una experiencia interactiva que —como sucede en las propuestas artísticas— contiene una apuesta estética, propone un recorrido y establece una relación particular con la escala y la morfología de los objetos, que en este caso son representaciones de plantas con flores. Sin embargo, para Nube, esta exposición es también un medio: una forma de invitar a las personas a detenerse en los aprendizajes que la historia evolutiva de las plantas con flores tiene para enseñarnos. En ese sentido, esta investigación —realizada por Consuelo Pedraza, bajo la asesoría de Valentina Rambach— es parte central de este “enredo”. Si bien se origina en el contexto de la llegada de Nube a la Galería EMIAN, es también un relato que aspira a ser leído en distintos momentos y contextos. Esperamos que la inspiración y el valor que este contenido ha tenido para nosotras como Nube pueda proyectarse hacia muchos otros usos y lecturas.

A lo largo de esta investigación, por ejemplo, es posible comprender cómo las angiospermas han hecho de la relación su forma de existir, vinculandose íntimamente con todo su alrededor. Este ajuste evolutivo es una amigable analogía para explicar cómo Nube se adapta a los contextos encontrando en ellos un potencial recurso. Nuestra filosofía —basada en la flexibilidad y el respeto por los lugares que visitamos— propone, de manera similar, hacer de los vínculos nuestra forma, entendiendo el arte como una herramienta para poner en relación personas, saberes, formas de hacer y de aprender.

Al leer esta investigación, esperamos no sólo que las personas puedan aprender más sobre las plantas con flores, sino fundamentalmente que se expanda la mirada detenida en la naturaleza cotidiana.


Elena Loson
Directora de contenidos

Martin Johnson Heade, Cattleya Orchid and Three Hummingbirds, 1871.

Pongamos bajo el microscopio lo cotidiano.
Las plantas con flores suelen quedar relegadas a llenar floreros, componer paisajes o acompañar gestos cotidianos. Y, sin embargo, constituyen el grupo de plantas más diverso, complejo y abundante del planeta. Si les prestamos atención, si nos detenemos sin prisa a escuchar sus historias —antiguas y profundas—, aparecen relatos de adaptación, cooperación y dependencia. Las flores nos muestran que la vida no se sostiene en soledad: se enreda, se ajusta y se vincula con otros seres para persistir.

Hoy, cuando los vínculos entre lo humano, lo no humano y el entorno se vuelven más opacos y frágiles, mirar una flor como quien observa por un microscopio —atento a lo nimio— permite descubrir cuánta vida y cuántas relaciones sostienen ese pequeño acto de existir. Lejos de ser historias menores, como afirmó la bióloga Lynn Margulis: “such evolutionary tales deserve broadcasting” —tales historias evolutivas merecen ser difundidas.

Si nos detenemos en las flores que componen nuestros paisajes diarios y comenzamos a leer las capas que allí se superponen —sus colores y formas, el suelo que las sostiene, el clima que las moldea, el viento que las atraviesa, las especies vecinas, los seres que las visitan, las rutas del polen—, aparecen señales de una vida en relación, donde el contacto físico no es una excepción sino una condición. “Todos los organismos están en contacto, porque todos están bañados por el mismo aire y la misma agua en movimiento”, nos recuerda Lynn Margulis. Vivir implica compartir un mismo lugar al mismo tiempo, en una trama donde los cuerpos se rozan, se influyen y se transforman mutuamente.

Volver a Margulis permite sostener un giro fundamental en la forma de entender la vida. Para ella, la vida no conquistó el planeta por combate, sino mediante la creación de redes. Frente a una visión heredada del darwinismo, centrada casi exclusivamente en la competencia, Margulis propuso la cooperación y la simbiosis como motores clave de la evolución. Las plantas con flores encarnan con claridad este modo de existir.

Reconocer el enredo —y saberse parte de él— implica desplazar la centralidad humana, abandonar la fantasía de la autosuficiencia y asumir que nuestra continuidad depende, como la de las flores, de las redes que habitamos y que nos sostienen.

Galería EMIAN, Teatro Educativo de las Artes, Panguipulli
31 de enero, 2026 al 11 de julio, 2026

Teatro: L@s Niñ@s del Winnipeg

Del 3 al 12 de septiembre, Teatro UC presenta L@s niñ@s del Winnipeg, un emotivo montaje dirigido por Edurne Rankin García y Álvaro Morales Lifschitz