Nicolas Piwonka Zañartu: Cambio climático

“Aquello que no se conoce no se puede cuidar ni respetar”
Es la convicción que motiva a Nicolás Piwonka Zañartu a viajar sin descanso, de sur a norte, por aire o por agua, en busca de imágenes que le permitan transmitir la belleza que su ojo entrenado encuentra en todo: lo grande y lo pequeño; la erupción de un volcán o la gota de agua que frágil y bella se asentó sobre el musgo.

Fotógrafo autodidacta desde temprana edad y luego formado como biólogo en la Universidad de Chile ha publicado numerosos libros con imágenes de los paisajes, la naturaleza y las costumbres chilenas y llevado a cabo múltiples exposiciones de su trabajo tanto en Chile como en el extranjero. El reconocimiento a su trayectoria de más de 40 años como fotógrafo hoy se evidencia en que sus fotografías están presentes en el revés de todos los billetes chilenos.

En su exposición y libro comparte con nosotros el profundo cariño que siente por las infinitas manifestaciones de la naturaleza, de modo que sea este sentimiento el que nos mueva a proteger y conservar la magia que nos rodea, haciendo ver las repercusiones pueden ser poco notorias en nuestros entornos controlados, pero globalmente y en un futuro cercano puede transformarse en catástrofes a nivel mundial.

Su técnica, la fotografía infrarroja. Con esta podemos ver el mundo en blanco y negro, iluminado por una longitud de onda que no vemos. El resultado es un mundo sin colores, donde el verde se ve blanco, y el azul del agua y del cielo se ven negros. La piel adquiere una suavidad etérea y la mayoría de los colores de la ropa no se distinguen, quedando blanca. En el paisaje, los bosques parecen nevados y el suelo adquiere contrastes que, a simple vista, no se ven. Es una sensación mágica; sin embargo, familiar.

Esta muestra de 7 obras nos advierte, a través de imágenes, sobre las consecuencias del Cambio Climático.

hasta 11 de enero

Vestiario

En la construcción de su cuerpo de obra Dominique Bradbury ha vuelto obsesivamente sobre elementos que se suelen denominar “femeninos”. En su trabajo se reconoce