
Mirar la ciudad con atención, caminar sin rumbo y dejar espacio para el azar muchas veces nos lleva a encontrar lugares que siempre estuvieron ahí, esperando ser descubiertos.
Hace algunos años, cuando vivíamos en el barrio El Golf, con Mike amábamos recorrer sus calles tranquilas, caminar entre cafecitos, pequeñas tiendas, plazas y esa arquitectura moderna que todavía conserva rincones capaces de transportarnos a otra época. En medio de la ciudad contemporánea, El Golf aún guarda espacios silenciosos donde el tiempo parece ir más lento.
Fue en una de esas caminatas donde encontramos este mural escondido entre los estacionamientos de uno de los edificios diseñados por el arquitecto chileno Alberto Cruz.
La primera vez que llegamos a este lugar fue un día de lluvia. Nos llamó la atención la cantidad de pozas de agua donde Mike podía jugar, mientras entrábamos el mural aparecía iluminando el gris del estacionamiento y además decía una pequeña frase escrita que decía “Ama Hoy” importante para recordar . Desde entonces volvimos muchas veces, en distintas estaciones, como si se tratara de uno de esos pequeños secretos urbanos que la ciudad guarda para quienes observan con atención.
Lo más curioso es que muchas personas que viven hace años en el barrio nunca lo habían visto. Y quizás eso es justamente lo más bonito de Santiago, siempre tiene algo nuevo que mostrar, incluso en los lugares que creemos conocer de memoria.
Alberto Cruz fue una de las figuras más importantes de la arquitectura moderna en Chile y miembro de la reconocida Escuela de Valparaíso, movimiento arquitectónico, artístico y poético surgido a mediados del siglo XX que proponía una relación más sensible entre ciudad, paisaje y vida cotidiana.

Gran parte de las construcciones levantadas en sectores como El Golf entre las décadas de 1950 y 1970 reflejan precisamente esa mirada modernista: líneas limpias, hormigón expuesto, integración de la luz natural y una arquitectura pensada desde la experiencia humana y no solo desde la funcionalidad.
El barrio El Golf comenzó a consolidarse durante esos años como uno de los sectores residenciales modernos más importantes de Santiago. Muchas de sus calles todavía conservan edificios de influencia modernista, galerías escondidas, plazas interiores y detalles arquitectónicos que conviven con oficinas, cafés y vida urbana contemporánea.
Después de compartir este rincón con Rodrigo Guendelman, periodista y especializado en temas de ciudad y arquitectura , él también volvió a recorrer el lugar y registró nuevas imágenes de este pequeño tesoro escondido de la ciudad. Su trabajo a través de @santiagoadicto ha ayudado a que muchas personas vuelvan a mirar Santiago con otros ojos, redescubriendo sus barrios, arquitectura, patrimonio y belleza cotidiana.
Como una verdadera “Santiago adicta”, llevo años coleccionando registros cotidianos de la ciudad, escenas mínimas, arquitectura, encuentros, estaciones, luces y momentos que muchas veces pasan desapercibidos. Compartirlos también es una forma de construir memoria urbana y aprender a valorar la ciudad que habitamos, esa ciudad entre la cordillera y el mar.
Este fin de semana, @distritogolf realizará un recorrido para redescubrir este sector de Santiago y poner en valor su arquitectura, cultura, patrimonio y vida de barrio con el evento Luxury Shopping & Heritage Experience”
Distrito El Golf se ha transformado en uno de los polos urbanos más interesantes de la ciudad, donde conviven patrimonio moderno, arte, gastronomía, diseño y espacios culturales que permiten mirar Santiago desde otra perspectiva.
Porque a veces no hace falta ir lejos para encontrar belleza. Muchas veces está a unas pocas cuadras de nuestra casa, esperando ser mirada con otros ojos.
Primeras fotografías María Jesús Ossa García
Últimas fotografías Rodrigo Guendelman