Hay músicas que no solo se escuchan, crean paisajes, despiertan recuerdos y nos llevan a lugares profundos, es increíble la gran capacidad de Gustavo Santaolalla para convertir sonidos pequeños en emociones enormes.
El músico, compositor y productor argentino Gustavo Santaolalla llegó a Chile con su Ronroco Tour, presentándose el 23 de agosto en el Teatro Municipal de Santiago, después de realizar una íntima masterclass en Fundación CorpArtes sobre la música como identidad y puente cultural.
Estuvimos ahí y vivimos una experiencia que fue un viaje de sonido y contemplación
Sentado en el escenario del Teatro Municipal de Santiago , entre la arquitectura, el silencio y la resonancia de cada instrumento, Santaolalla fue construyendo un universo sonoro a partir del ronroco y una gran diversidad de instrumentos.
Hay algo profundamente especial en escuchar este instrumento en vivo. Su sonido parece traer consigo la naturaleza, la tierra y el paisaje. Acompañado de sonidos de pájaros y instrumentos experimentales que lograron una atmósfera íntima y envolvente, invita a volver a la esencia.
El resultado es una música sencilla y sensible, pero al mismo tiempo profundamente cinematográfica. Una música que permite cerrar los ojos y viajar.

Un instrumento, muchos mundos
El ronroco ocupa un lugar central en la trayectoria de Santaolalla. Su álbum Ronroco, publicado en 1998, fue fundamental para llevar este instrumento andino a nuevos públicos y posteriormente su sonoridad llegó también al cine, la televisión y los videojuegos.
Su universo creativo ha atravesado distintas fronteras: desde el rock y el folklore latinoamericano hasta la composición para cine y videojuegos.
Su música forma parte de películas como Amores Perros, 21 Gramos, Diarios de Motocicleta, Brokeback Mountain y Babel. Por Brokeback Mountain y Babel recibió dos premios Oscar consecutivos a Mejor Banda Sonora Original.
También es responsable, junto a otros colaboradores, del universo musical de The Last of Us, donde el ronroco adquirió una nueva dimensión y llegó a millones de personas en todo el mundo.
Pero más allá de los premios y de una trayectoria que cruza continentes, géneros y formatos, hay algo que permanece: la capacidad de Santaolalla para convertir sonidos pequeños en emociones enormes.
Una experiencia para sentir
Durante su visita a Chile también compartió parte de su historia y de su manera de entender la creación, poniendo en el centro la identidad, las raíces y la música como puente entre culturas. Ese fue precisamente el eje de la masterclass realizada el 22 de agosto: “La música como identidad y puente cultural”.
Y quizás ahí está una de las cosas más bonitas de esta experiencia.
La cultura tiene esa capacidad de sacarnos por un momento de la rutina y conectarnos con algo más profundo. Una canción, una imagen, una película, una obra o un instrumento pueden generar emociones que también aportan a nuestro bienestar.
Una experiencia sensible, sencilla y profundamente bella.
Una invitación a detenerse, escuchar y dejarse llevar.
Mira aquí registros del concierto
Fuentes
umusicpub.com LA Opera
Teatro Municipal de Santiago
Fotografía Alejandra Palacios