Hoy recordamos a Yayoi Kusama, desde adentro de su infinito, cuando este llegó a Chile

Imagen en exposición Obsesión Infinita en Corpartes 2015

El infinito llegó a su fin con la partida de Yayoi Kusama. Su obra, en cambio, seguirá multiplicándose.

Hoy despedimos a Yayoi Kusama recordando cuando su infinito llegó a Chile.

En 2015, Yayoi Kusama: Obsesión Infinita llegó a las salas de CorpArtes, convirtiendo sus espacios en un universo de espejos, luces, colores y puntos que parecía no tener fin.

Estuvimos ahí en su inauguración y hoy volvemos a esas imágenes para recordar una experiencia que nos dejó, literalmente, dentro de su universo.

Kusama hizo del infinito una forma de mirar, de crear y de habitar el arte. Sus instalaciones invitaban a perderse, a mirarse multiplicado y a experimentar el espacio de una manera completamente distinta.

En una de las salas, los espejos y las luces multiplicaban la imagen hasta hacer desaparecer sus límites. En otra, los visitantes podían intervenir el espacio con pequeños puntos, haciendo que la obra continuara transformándose con cada persona que la habitaba.

Pero detrás de ese universo había también una experiencia profundamente personal.

Imagen en exposición Obsesión  Infinita  en Corpartes 2015

El arte como forma de transformar lo que veía

Desde niña, Kusama experimentó alucinaciones visuales y auditivas que marcaron profundamente su manera de mirar el mundo. Los puntos, las redes, las flores y la repetición que aparecerían una y otra vez en su obra nacieron también de esas experiencias.

Para Kusama, crear no era algo separado de lo que vivía. Durante toda su trayectoria convirtió sus obsesiones y aquello que experimentaba en pinturas, esculturas e instalaciones. El arte se transformó en una manera de enfrentarse a esas experiencias, darles una forma y convertirlas en algo que pudiera habitar.

Ella misma explicó que traducía en sus obras las alucinaciones y las imágenes obsesivas que la acompañaban. Incluso después de instalarse voluntariamente en un hospital psiquiátrico de Tokio en la década de 1970, continuó trabajando diariamente desde su estudio cercano.

Así, aquello que experimentaba terminó convirtiéndose en un lenguaje artístico propio: una repetición que se multiplica hasta borrar los límites entre el cuerpo, el espacio y el infinito. Los lunares, las redes y la repetición, elementos que atraviesan gran parte de su obra, adquirían en estas instalaciones una dimensión inmersiva, se multiplicaban, ocupaban el espacio y hacían que el visitante dejara de ser solo espectador para convertirse en parte de la obra.

Quizás por eso entrar en una obra de Kusama se siente tan distinto: no solo estamos mirando su universo, estamos entrando, por unos minutos, en la manera en que ella aprendió a mirar el mundo.

Hoy, al despedirla, volvemos a esas imágenes desde Chile.

Porque algunas exposiciones quedan en la memoria no solo por lo que vimos, sino por lo que sentimos al estar dentro de ellas.

Y esta fue, sin duda, una de esas experiencias.

(La noticia de su fallecimiento está confirmada por su sitio oficial: Kusama murió el 14 de agosto de 2026 en un hospital de Tokio, a los 97 años, y el anuncio fue publicado el 27 de agosto. )

Mira más sobre la muestra en Chile Obsesión Infinita

Revisa también nuestro registro de aquella exposición: Interactuando con la alucinante obra de Yayoi Kusama.

Fuentes : Museo Yayoi Kusama The National Galleries