“Los jardines terapéuticos no solo aportan belleza y serenidad, sino que también ofrecen un espacio para reconectarnos con la naturaleza y favorecer procesos de recuperación física y emocional”

Hay proyectos que no solo transforman espacios, sino también la forma en que las personas viven sus procesos de salud. Los jardines terapéuticos son uno de ellos. Diseñados para acompañar emocional y físicamente a pacientes, familias y equipos médicos, estos espacios han demostrado que la naturaleza puede convertirse en un verdadero apoyo dentro de hospitales y centros de salud.
Uno de ellos es el Jardín Terapéutico Jacarandá, desarrollado por Fundación Cosmos al interior del Servicio de Neuropsiquiatría Infantil del Hospital Clínico San Borja Arriarán, un lugar que atiende a más de 30.000 pacientes al año.
Este jardín no es solo un espacio verde. Es un lugar lleno de vida, calma y esperanza, pensado para quienes atraviesan procesos de salud física y emocional. Un entorno natural en medio del hospital que ofrece contención, estimulación positiva y un verdadero respiro en medio del tratamiento. Para muchos, este mismo jardín ya se considera parte del proceso terapéutico.
Todos los jardines terapéuticos creados
Naturaleza y salud: una conexión necesaria
En ellalabella he escrito muchas veces sobre el poder de la naturaleza en nuestra salud, desde estudios científicos hasta experiencias personales. En distintos países, médicos y especialistas ya la consideran parte importante de tratamientos físicos y emocionales, y afortunadamente en Chile comenzamos lentamente a tomar más conciencia de ello.
Siempre he sentido que la naturaleza es profundamente sanadora, porque lo he vivido. Por eso creo que debe estar presente especialmente en lugares donde más se necesita acompañar procesos difíciles, como hospitales, hogares y espacios de cuidado.
Vivía cerca de Fundación Cosmos, y cada vez que pasaba frente a sus oficinas recuerdo el enorme valor de crear belleza con sentido. Con el nacimiento de cada uno de estos jardines han ido construyendo espacios que son un regalo para el cuerpo, el alma y el espíritu.

“Impulsamos el poder sanador y terapéutico de la naturaleza en el diseño de infraestructura en centros de salud y residencias, para promover el bienestar de sus comunidades”.
— Fundación Cosmos
Hace algunos años incluso soñé con algo similar a través de mi proyecto Flores para todos, una iniciativa que buscaba llevar flores rescatadas a hospitales y hogares para llenar de vida, color y energía espacios que lo necesitaban. Alcanzamos a realizar algunos talleres e incluso ganamos un fondo para impulsarlo, aunque la logística me hizo pausarlo. Algún día espero retomarlo, porque sigo creyendo profundamente en el impacto emocional que puede tener la naturaleza cuando llega a lugares donde más se necesita.
Por eso me emocionan especialmente este tipo de proyectos. Pequeños oasis dentro de la ciudad que nos recuerdan algo esencial: el contacto con la naturaleza también puede ayudar a sanar.
«Se nota la diferencia de un paciente que está iniciando su terapia entre cuatro paredes blancas y luces artíficiales, a un paciente que ocupa este lugar» Carla Rojas, Neuróloga infantil del Hospital San Borja
Poder sanador de la naturaleza
Hace décadas comenzó la reivindicación de la importancia de incorporar naturaleza en los centros de salud. Desde los años 80 distintos estudios científicos han demostrado el impacto positivo que tiene el contacto con espacios naturales sobre personas que atraviesan enfermedades físicas, psicológicas o emocionales, así como también sobre sus familias y equipos médicos.
El doctor Roger Ulrich fue uno de los pioneros en investigar este vínculo. En su estudio View through a window may influence recovery from surgery, analizó pacientes operados de la vesícula en un hospital de Pennsylvania. Algunos tenían vista a árboles desde sus habitaciones y otros a una pared de ladrillo. Los resultados mostraron que quienes tenían vista a la naturaleza se recuperaban más rápido, necesitaban menos analgésicos y presentaban menos complicaciones postoperatorias.
Años más tarde, en 1993, Ulrich y colegas del Hospital de la Universidad de Uppsala, en Suecia, estudiaron a pacientes operados del corazón en cuidados intensivos. Algunas habitaciones incluían imágenes de naturaleza y otras arte abstracto o paredes vacías. Nuevamente, quienes estaban expuestos a imágenes de agua y árboles mostraron menos ansiedad y necesitaron menos medicamentos fuertes para el dolor.
La médico neuroinmunóloga Esther Sternberg también ha investigado profundamente el tema. En su libro Healing Spaces: The Science of Place and Well-Being, afirma que observar durante algunos minutos espacios dominados por árboles, flores o agua ayuda a disminuir la ansiedad, el enojo y el dolor, además de inducir relajación y cambios positivos en la presión sanguínea y actividad cerebral.
Asimismo, Carol Hunter y el Dr. Marc Berman comprobaron que solo 10 minutos de exposición a la naturaleza, dos o tres veces por semana, pueden generar efectos restaurativos y disminuir significativamente el estrés.
Hoy conceptos como “terapia verde” o “píldora verde” son cada vez más visibles en el mundo de la salud y el bienestar. Incluso el neurólogo Oliver Sacks escribió sobre los efectos restauradores de la naturaleza en pacientes con trastornos neurológicos, destacando cómo jardines y espacios verdes pueden ser, en algunos casos, más poderosos que ciertos medicamentos para aliviar el sufrimiento emocional.
Cada vez existen más evidencias sobre el impacto positivo de estos espacios, y los jardines terapéuticos se han convertido en una tendencia creciente en distintos países del mundo. El desafío es que Chile continúe avanzando hacia ciudades y hospitales donde la naturaleza sea considerada una parte fundamental del bienestar y la recuperación.
Algunos videos que cuentan más
Fuentes
Fundación Cosmos
https://fundacioncosmos.cl/
Jardín Terapéutico Jacarandá
https://jardinessanadores.cl/casos-de-estudio/jardin-terapeutico-jacaranda/