Hace un tiempo tuve la oportunidad de ver El Carnaval de los Animales, en el Teatro CA660 de Fundación CorpArtes, junto a mi hijo y mis sobrinos.
Me emocionó tanto que sigue en mi memoria hasta hoy, por lo que quiero compartir esta experiencia con ustedes, ya que se viene una nueva función este 10 de julio en el mismo lugar.
El Carnaval de los Animales es una obra de la compañía de teatro hispano-chilena La Llave Maestra, que da vida a la célebre suite musical de Camille Saint-Saëns a través de un sorprendente concierto visual que fusiona música clásica, teatro de objetos, animación, danza, máscaras, teatro físico y teatro de sombras.
Concebida como una oda a la belleza y majestuosidad del mundo animal, la obra nos lleva por un viaje donde elefantes, tortugas, cisnes, ballenas, medusas, jirafas, libélulas, mantarrayas y otras sorprendentes criaturas cobran vida sobre el escenario a través del movimiento, las formas y los objetos.
Fue una experiencia que me hizo viajar con la imaginación y sorprenderme con la creatividad que habitaba en ese escenario.
Solo basta la creatividad y la unión de distintos elementos sincronizados para dar vida a la magia: una luz, un movimiento preciso, un trozo de cartón o un plástico suspendido en el aire, para dejar ahí entrar la imaginación. Todo nos recuerda que, cuando se entienden las características de cada material, es posible crear maravillas.
Es un ejercicio constante de imaginación donde cada objeto encuentra un nuevo significado.

El amor se percibe en cada personaje, en cada material y en cada movimiento. Todo parece estar pensado desde lo más mínimo. Cada escena invita a imaginar cómo nació, cómo alguien fue capaz de mirar un objeto cotidiano y descubrir en él un animal, un paisaje o un instante lleno de vida.
Me imaginé que tras cada personaje creado hay un estudio del material: de cómo se mueve, cómo se ilumina, su textura, su movilidad, todas sus propiedades y características para que cada una de ellas termine dando vida a un personaje.
Es un trabajo donde el cuidado, la dedicación y el amor por cada detalle se perciben en cada imagen.
Cartones, plásticos, telas, luces y movimiento cobran vida para transformarse en animales, paisajes y escenas llenas de poesía. Me hizo mirar esos materiales cotidianos desde otro lugar y preguntarme cuánto estudio, observación e imaginación hay detrás de cada personaje. Realmente, el trabajo de La Llave Maestra es sorprendente.
A través del teatro de sombras, figuras humanas que crean animales, plásticos que se iluminan y movimientos que nos hacen sumergirnos entre el mar y la Antártica, construye un universo poético que cautiva tanto a niños como a adultos.
Hay algo que me llamó especialmente la atención: no intenta esconder completamente cómo crea su magia. Muchas veces muestra sus recursos y, aun así, sigue siendo magia. Sigue sorprendiendo y emocionando porque no depende del truco, sino de la imaginación, del cuidado puesto en cada detalle y de que el espectador esté abierto a recibirlo y entrar en la obra.
En tiempos donde el exceso visual parece dominarlo todo, El Carnaval de los Animales, acompañado por la maravillosa música de Camille Saint-Saëns, nos invita a detenernos, observar y volver a sorprendernos con aquello que parecía cotidiano. Nos recuerda que la emoción puede surgir desde la creatividad, la sensibilidad y una nueva forma de mirar lo que nos rodea.
Y la magia continúa después de terminada la función. Se encienden las luces y todos los niños pueden ir a interactuar con los personajes y verlos tal cual son. Una verdadera belleza.
Una experiencia imperdible para emocionar a grandes y pequeños.
Nueva función
Fotografías y fuentes de La Llave Maestra